28.2.12

Un Tal Lucas

Es feriado en Buenos Aires y se siente como atrás de una vidriera gigante desde donde veo todo el Cambalache, la Biblia y el calefón, peligrosamente cerca. Y uno reflexiona los feriados, sobre todo estos feriados mentirosos donde, según palabras del taxista que me deja saber lo que piensa a pesar de que le contesto con monosílabos a las preguntas que no hago.
Y me habla, y me cuenta que estos feriados "paran el país" y "solo le convienen a la hija de puta de Cristina, que como tiene cadenas hoteleras allá en el Sur, fomenta el Turismo y acá no labura nadie".
Entonces, entre posters de Valentim y formaciones de Independiente cortesía de Jabón Radical, miro por la ventana que tengo adelante, apuro un café con leche en una de esas tazas de loza que me hacen acordar a cuando mi abuela me llevaba a la lecheria de La Serenisima de calle Corrientes y no me resigno a pensar que el Mundo fue y sera una porquería.
Porque todavía tengo la esperanza de que cuando se quiere, se puede.
A pesar de tener una dirigencia opositora que solo se pone de acuerdo para la critica, sin importar si el enemigo es el Gobierno, los ingleses, la Barrick Gold, Ciccone o YPF. Por mas que la clase política oficialista se crea que somos imbéciles (porque a esta altura solo pueden pensar eso, de otra forma nos están boludeando, lisa y llanamente)
Por mas que tengamos un Ministro de Transporte, Ingeniero Agronomo, que sin ponerse colorado hable de "errores humanos" cuando fallan los frenos, o minimice la situación diciendo que "en Europa también pasa", o echándole culpas a los pasajeros por subir todos al primer vagón. Y ni hablemos del Jefe de Gabinete, diciendo que "las vidas que se perdieron, se perdieron".
¿Porque no hablamos de "falla humana" cuando se le conceciona a empresas que lo único que hacen es enriquecer su patrimonio, dejando que los transportes lleguen a estar como están?.
Pero ahora ya es tarde.
Ahora ya sumamos otra estampita, otra cara que hacha bandera va a flamear en actos, marchas y manifestaciones, al lado del Che y de Mariano Ferreyra, de Kosteki y Santillan.
Otra vez tenemos un padre que busco 3 días a un hijo que no aparecía y estaba entre los fierros, mientras la familia recorría hospitales y morgues.
Los argentinos vamos a seguir juntando de estas figuritas no sabemos por cuanto tiempo mas...la unica cagada es que cuando llenemos este álbum, no va a haber ninguna pelota de premio.

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